Con un caldero para freír y una aplanadora manual, Consuelo y Ana Lucia emprendieron un largo y satisfactorio camino de más de 40 años, que les llevó a construir un legado familiar, centrado en un producto: una masa crujiente por fuera, suave en el interior y con rellenos para todos los gustos… El Pastel Andino.
Este camino inició en una pequeña ciudad llamada Mérida, ubicada en el occidente de Venezuela, específicamente en la Panadería Imperial, cuando su dueña Doña Celima les transmitió su pasión por la cocina, la tradición que había en la preparación de cada platillo y el respeto hacia los alimentos.
Enseñanzas que les permitieron abrirse camino en el mundo gastronómico, mano a mano Consuelo y Ana Lucía no pararon de trabajar, día con día, perfeccionando cada receta, hasta que dejaron el miedo atrás y levantaron su propio negocio, llamado La Casa del Pastel.
Su recorrido no fue fácil, pero con tenacidad y perseverancia avanzaron, comenzaron con una tienda que ofrecía a sus clientes desayunos andinos durante todo el día, arepas de maíz, de trigo, pasteles, empanadas, con bebidas calientes como el chocolate y café para aliviar el frío de la ciudad.
La sazón de sus rellenos de carne, pollo y queso garantizaron su éxito, permitiéndoles contar con un local propio ubicado en una zona privilegiada, en pleno centro de la ciudad a sólo unos metros del Teleférico Mucumbarí.

Con instrumentos y utensilios más modernos, Consuelo y Ana Lucia preparaban la mejor versión del pastel andino, el producto más solicitado por sus clientes, perfeccionando la masa, para que esta sea más crujiente y suave por dentro – porque mientras más suene ese primer mordisco siempre será mucho mejor-. En palabras de Consuelo, la base fundamental de su receta es un buen amasado al que sólo hay que agregar harina, sal, azúcar, manteca y agua.
También se centraron en innovar en la preparación de sus “guisos”, pero sin dejar atrás la tradición, y resaltando los ingredientes producidos en la región como el ajoporro, cebollín, ají, ajo, perejil, cilantro. El guiso de carne molida es cremoso en el paladar y su toque andino lo da el arroz, el pastel de carne molida acompañado de la guasacaca se convirtieron rápidamente en el dúo más solicitado, la guasacaca es una salsa hecha a base de perejil, la combinación perfecta para cualquier pastel. Y para los más valientes, el Ají.
Ha sido muy interesante y enriquecedor ver que con el tiempo varios familiares pasaron por la casa del pastel andino, aprendieron los procesos y luego apostaron a sus propios emprendimientos; ¡vaya que fueron buenas maestras estas chicas que ya no son tan jovencitas! Pues han pasado cerca de 40 años desde que tomaron la decisión de emprender y ya hoy una de ellas no está.
Ahora una nueva generación está a bordo del barco dirigiendo la tripulación y seguramente los nuevos retos que se vengan, pero sin perder la esencia del corazón de su negocio “El Pastel Andino”
Actualmente siguen desarrollando su negocio enfrentándose a nuevos retos y otras circunstancias, pero ofreciendo su producto estrella siempre de la mejor calidad y tratando de llevarlo siempre al siguiente nivel.
Mérida, Venezuela. Entre avenida 6 y 7, calle 25.
La Casa del Pastel Andino